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Consorcio A-port se prepara para relicitación del aeropuerto de Santiago

septiembre 1, 2014

Hace 14 años, cuando los operadores del aeropuerto suizo de Zúrich llegaron a Chile en busca de negocios, pensaron en el aeropuerto de Santiago. En ese momento, la terminal estaba lejos de movilizar los 17 millones de pasajeros que mueve hoy día, cifra que según estimaciones oficiales se empinará a 29 millones al 2030.

Actualmente, el recinto es operado por SCL, firma ligada al grupo Urenda, cuya concesión termina en septiembre. El Estado ya llamó a una nueva licitación, que incluye la ampliación de las instalaciones, con el fin de triplicar la capacidad del recinto.

El proyecto es uno de los más atractivos de las concesiones del gobierno, con inversiones por más de US$ 700 millones. Y pese a que el concesionario deberá compartir al menos el 60% de los ingresos con el Fisco, hay nueve consorcios precalificados para quedarse con el negocio.

Con ingresos anuales por más de US$ 1.300 millones y un tráfico de alrededor de 25 millones de pasajeros al año, los operadores de Zúrich también están presentes en los aeropuertos de Curazao, Belo Horizonte (Brasil), Bogotá (Colombia), los chilenos Antofagasta e Iquique y los hondureños Tegucigalpa, San Pedro Sula, Roatán y La Ceiba.

Para el proyecto de Santiago, el operador suizo se alió a los chilenos de IDC, de los empresarios Mariano Valle, Samuel Levy, Metin De Mizerahi y Jorge Ríos, en el holding A-port Chile. “Va a ser muy disputado. Las ofertas serán con rentabilidades muy ajustadas. La variable está en el monto de los ingresos que se le devuelven al gobierno”, afirma Mariano Valle.

Para esta licitación, el Estado quitó algunas de las obligaciones de mantenimiento, pero exigió compartir los ingresos. “Será más o menos atractiva que la anterior de acuerdo a cómo se comporten en el futuro el crecimiento del tráfico de pasajeros y la composición del mismo, en relación con la futura evolución de los ingresos comerciales”, sostuvo el ejecutivo

Según Mariano Valle, el plan de A-port Chile es incorporar a otros socios a la licitación. Asegura que la inversión del proyecto no bajará de los US$ 850 millones y adelanta que están negociando con fondos de infraestructura y firmas chilenas y extranjeras ligadas al retail.

El ejecutivo explicó que el principal reto que enfrenta el proyecto es que el nivel de competencia “será tan alto, que las rentabilidades serán bajas. El desafío será como cumplir con las condiciones y a la vez, ganar dinero”, afirma.

Concesiones cuestionadas

Si A-port se adjudica el aeropuerto, el negocio se convertirá en su principal operación en Chile, concentrada en la explotación de estacionamientos subterráneos. Hoy, la firma genera ingresos por US$ 15 millones anuales, de los cuales US$ 10 millones provienen de los aeropuertos que ya maneja en Chile y los otros US$ 5 millones, de los aparcaderos. Pero con la relicitación del terminal “tendrá ventas que permitirían crecer por 10 veces”, sostiene Mariano Valle.

Esta relicitación del terminal aéreo de Santiago se da en medio de fuertes cuestionamiento al modelo de concesiones. Pero el presidente de A-port Chile asegura que no tienen temor de participar en el proceso. Explica que el caso de los hospitales, donde se han concentrado las críticas al sistema, “es muy particular”, ya que la resistencia a las nuevas concesiones, por diferentes razones, “venía desde hace un tiempo, ya que estaba anunciado que estarían sujetas a un proceso de evaluación. Pero igual fueron asignados”.

Inquietud por corrección a bases

Respecto al proceso de licitación en general, la semana finalizó con inquietud por parte de algunas de las empresas precalificadas para participar en el proceso de licitación del aeropuerto, tras la segunda circular aclaratoria a las bases que la Dirección de Concesiones ingresó a la Contraloría.

Al respecto, fuentes de la industria comentaron que las modificaciones que la autoridad realizó en relación con la explotación de los estacionamientos en el principal terminal aéreo del país, provocaron algún ruido entre las compañías interesadas en la subasta.

Lo anterior, especialmente por la prohibición para que sociedades o empresas relacionadas con el adjudicatario del aeropuerto participen de la licitación de este servicio, que representa un 6% de los ingresos del aeropuerto y es un negocio anexo importante.

Conocedores de las aprensiones de algunas de las firmas comentaron que la opinión en general es que esta restricción resta atribuciones al operador principal de Arturo Merino Benítez (AMB) y podría complicar su gestión e incluso su desempeño económico.

En relación con los estacionamientos del terminal, la intención del gobierno sería plantear cobro por uso efectivo y no por un tramo de tiempo determinado (por ejemplo, cada media hora), planteando además un nivel de tarifas más acorde con la zona donde está ubicado el terminal.

Fuente: https://www.mundomaritimo.cl

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